LA CONFUSIÓN DE LOS SENTIMIENTOS | STEFAN ZWEIG

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En el ocaso de su vida académica, un profesor relee las páginas de su pulida biografía y se enfrenta a una omisión. En su centro, late un episodio silenciado: un vínculo tan intenso como equívoco que marcó su juventud. Zweig se adentra en los pliegues más recónditos del alma humana para narrar el deslumbramiento de un estudiante que encuentra en un carismático profesor no solo la pasión por la literatura, sino también una puerta al vértigo de los sentimientos. La fascinación intelectual, el deseo, la culpa y el poder transformador del lenguaje se entrelazan en una historia de formación y secretos que el tiempo no consigue borrar. 

Así que quiero darle a él, a la sombra amada, un trago de mi propia sangre, como en los tiempos homéricos, para que pueda hablarme de nuevo y para que él, que ha envejecido hace tiempo, me acompañe a mí, que ya estoy envejeciendo. Quiero agregar a las páginas publicadas una pasada en silencio, acompañar el libro erudito con una confesión de los sentimientos, y me contaré a mí mismo, por amor a él, la verdad de mi juventud.

 

Sobre el autor:

Stefan Zweig estudió en la Universidad de Viena, donde obtuvo un doctorado en filosofía e incursionó en estudios literarios.

Durante la Primera Guerra Mundial su patriotismo lo llevó a servir en el ejército, pero luego de ser testigo de los horrores de la guerra, cambió radicalmente su posición. En base a ello, escribió Jeremías, en la cual establecía sus convicciones antibelicistas, por las que tuvo que exiliarse a Suiza. Allí escribió desde una perspectiva apartidista y pacifista. Gracias a sus posibilidades adquisitivas pudo viajar ampliamente, lo que marcó la identidad de las obras y fue su oportunidad de conocer poetas y artistas.

Luego de finalizada la guerra, volvió a Austria y comenzó el período más productivo de su carrera, durante el cual escribió Una partida de ajedrez, Momentos estelares de la humanidad y La piedad peligrosa. Desde 1933, con la llegada de Hitler al poder, sus obras fueron prohibidas.

En 1934 tuvo que exiliarse nuevamente —esta vez a Gran Bretaña-, debido a la ocupación nazi en Austria y su origen judío, si bien nunca fue particularmente religioso ni simpatizante del movimiento sionista. Se trasladó entonces a Francia y luego a Estados Unidos, donde comenzó sus viajes por el continente.

En 1941 se instaló en Brasil y un año después se suicidó en vista a la inmensa avanzada del nazismo.

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